24 abril, 2006
El mejor fuejo no es el que se enciende más rápidamente.
Mary Ann Evans


Nos sentamos fuera, delante del edificio. Nuestras manos desprendían un inteso olor a gasolina. Estábamos sudando a causa de la carrera y, posiblemente, de los nervios.

Abrimos un par de cervezas, ya relajados, y contemplamos cómo las llamas se iban abriendo paso entre los ordenadores, las impresoras y las paredes.

Durante décadas, despacio, fuimos reuniendo la decisión y el valor para encender la cerilla. Parece mentira toda la vida que hemos gastado mientras tanto.
 
posted by mellamopersona at 9:47 AM | Permalink |


1 Comments:


At 12:26 AM, Anonymous Maritrini

O la escena final de "El Club de la Lucha".

Magistral.

Un brindis por esa cerilla, salud.